VII Encuentro GeneXus



VII ENCUENTRO GeneXus México, Centroamérica y el Caribe

Cd. De México, Marzo 2010

Por Carlos Zaldívar

Opormenazas 2010


Nos fuimos en blanco en el 2009. La contingencia por esa enfermedad que provocó mover agendas nos impidió el evento tan esperado ese año. Finalmente la fecha se cumplió el día de ayer: marzo 17.

En el recinto hotelero de Campos Elíseos, Nikko, se llevó a cabo por séptima vez el Encuentro para la Comunidad GeneXus, denominado “VII Encuentro México, Centroamérica y el Caribe”.

Más de 1,200 participantes registrados en el website del encuentro, muchas expectativas sobre el programa y la versión Evolution 1 de GeneXus X.

La parte subjetiva del Encuentro fue la “Magia” del mismo, mis expectativas que fueron sobrepasadas y el número de participantes.

Por la mañana, durante una sesión en facebook, discutimos sobre el número de participantes que recorreríamos todo el encuentro: 400 personas. Afortunadamente no fue así.

O fueron las presentaciones de Nicolás y de Gustavo, quienes dinámicamente nos hablaron de la Evolution 1, o fue la misma “Magia” del evento inyectada desde el inicio lo que nos mantuvo al pie del cañón durante todo el evento.

Vivimos (o más bien sobrevivimos) con la actual generación de los jóvenes: LA CONECTADA.

Y es muy cierto, hoy en día – “si la computadora no tiene internet, no sirve… no es computadora” – y también – “si la televisión no tiene cable, no sirve… no es televisión” - y así pudiera seguir haciendo acotaciones tecnológicas, pero no terminaría. Es la generación ONLINE.

Y también me atrevo a afirmar: - “si una escuela no tiene centro de cómputo para los alumnos… no es escuela”.

Sería un día largo y posiblemente “pesado”, pero después del almuerzo, llegó la magia de Víctor Castañeda y nos contagió de su “magia” y buen humor, así que estuvimos siempre atentos, despiertos y animados para el cierre… y más aún: para ahondar en GeneXus X Evolution 1.

Coloquialmente escribiendo: ARTech “echó la casa por la ventana” o “se voló la barda”; que posiblemente no sean términos muy uruguayos, pero que seguramente todos entienden perfectamente.

Y pasando a mi opinión objetiva, aquí van mis comentarios y perspectiva sobre el encuentro.

Muy seguramente no estén en orden cronológico, y no creo que importe, pero aquí van:

El registro. ¡Ah, el registro! Mi sorpresa al llegar fue que por vez primera tuve que concebir una larga fila, y además al llegar a recoger mi gafete, ¡me mandan a otra fila! Ups.

Para ARTech era de esperarse, creo que no contemplaban tanta gente… y también supongo que el sistemita de registro no lo hicieron con la Evolution 1.

Finalmente degustamos un rico desayuno muy clásico del Nikko.

Tuve la oportunidad de saludar a varios conocidos, amigos y dos que tres estudiantes que no veía hace tiempo. La sinergia comenzaba a sentirse en los salones Constelaciones.

Anibal: !Mil gracias por el buen recibimiento que me diste!

Un dato curioso, pero muy curioso… fue que todo estuvo funcionando “by the clock”, o muy cercano al 100% con los tiempos programados. Fueron respetados y el orden irradió en toda la comunidad.

La nueva disposición de contar con 1 sala enorme para conferencias, un show room y una pequeña sala para los talleres fue cabal.

En punto de las 9:15 ya estaba Gustavo Carriquiry con el “Overview de GeneXus X Evolution 1”. ¡Caray! Que buena exposición. Nos hizo remembranzas sobre la generación actual, la generación CONECTADA y el comparativo con nuestras generaciones. Interesante punto sobre la conectividad principalmente en las redes sociales. ¿Habrá alguien que no esté “conectado al mundo real”? Espero que no.

Hoy en día todos “texteamos”, “mensajeamos”, “feisbuqueamos”, “twitteamos”, “blogueamos” y amos, amos, amos…

Y por supuesto que también ¡GeneXeamos! (¿Ya existirá el verbo?)

No pude asistir a los Talleres, así que esa experiencia se la encargo a otro participante.

Lo mejor de lo mejor, fueron esas 2 tecnologías de vanguardia:

GXserver y GXtest.

No entraré en detalles de estas maravillas, pero ¿Se imaginan no tener que esperar a que otro termine su actualización o mande su objeto?, o ¿Mandar y/o recibir objetos de un usuario a otro, remotamente?

La solución es simple: GX server. Y para saber más: www.genexusserver.com

Si deseas “testear” (verbo más amplio que simplemente probar) casi al mismo tiempo de producir una aplicación, entonces la solución es GXtest. Entra a www.abstracta.com.uy

Una diapositiva interesantísima expuesta fue la que mostró algunas habilidades mínimas que debe conocer un desarrollador, entre las que destacan: Silverlight, xml, java y php. Pero sobre estas habilidades hay 2 más importantes:

- Soft Skills, y

- Domain Knowledge. Éste es importante. Es el dominar el conocimiento, la base de los problemas y funcionamiento de la organización.

El conocimiento es la esencia, el núcleo de GeneXus… es su filosofía.

También les recomiendo entrar y dar un paseíto por http://public.genexusserver.com

Encontrarán varias KB’s de mucho interés.

Continuamos con 4 Casos Reales:

- Canon: Explicando su sistema JIKKEI y sus características.

- Condusef: Platicando sus primeros pininos con GeneXus. Un sistema pequeño funcionando a la perfección y una vez dominando el ambiente y la descripción en GeneXus, llevará a cabo otras 3 aplicaciones.

- Grupo Salinas: Describiendo su gran proyecto que enfoca a las cuatro empresas del grupo. Este sistema controla todos los “activos fijos” del mismo.

Y finalmente: SEMARNAT, la empresa que se lleva las “palmas de oro” por su sistema a nivel nacional denominado SNGF (Sistema Nacional de Gestión Forestal).

Es una aplicación robusta y de fácil interfaz para controlar todo el territorio de la República Mexicana, donde también interactúan varios UC (user controls) como mapas, gráficos, estadísticas, tiempo, etc.

Obviamente SEMARNAT se llevó un merecido reconocimiento por parte de ARTech. ¡Enhorabuena!

GXportal 5.0 fue demostrado por Jesús A. Rodríguez. Nos mostró en una breve presentación las nuevas bondades de la aplicación.

La vida tan fácil como un “Drag & Drop” para tener una página web en tan sólo 5 minutos, y para saber más simplemente naveguen a www.gxportal.com

Por cierto, GXportal es muy diferente a Microsoft Sharepoint Services, y es que por ahí alguien hizo ese comparativo.

Y justo antes del almuerzo, como para despegar con más ánimo, llegó Nicolás Jodal con una brillante manifestación sobre las T.I.’s: Un keynote tan sencillo como hablar de “OPORMENAZAS 2010”.

Las oportunidades y amenazas durante las crisis y lo que nos depara en T.I. para este 2010 con respecto a las mismas.

Para los fanáticos de la F1, nos tuvo inmersos desde el inicio de su presentación, pues recapituló la experiencia de la escudería Brawn en la F1. Honda a punto de la quiebra de su escudería y la vende a Ross Brawn por tan sólo una libra. ¿El resultado? www.f1.com

Y concluye Nicolás con una frase de Ichat Adizes (uno de esos gurúes del Management):

Las crisis son oportunidades para los fuertes y amenazas para los débiles”.

¡Qué punto tan acertado!

Fuimos a almorzar, y al regreso: “tercera llamada” para el sorteo. Hubo rifas de cursos, certificaciones y algunos productos que llevaron I.B.M. y H.P. entre otros. El premio mayor, el viaje al XX Encuentro en Montevideo, Uruguay, en septiembre de este año, se reservó al final de las conferencias.

Fue el turno para ARTech USA, quienes nos fraguaron los beneficios, bondades, características y “requisitos” para migrar aplicaciones de otras plataformas y sistemas a GeneXus X Evolution 1.

Recalcar en la Evolution 1, la “completitud” y el aumento en la productividad en la organización, fueron primordiales.

¿Y luego? Pues una muy dinámica charla que compartieron Anibal Gonda y Rodrigo Álvarez con nosotros: ¿Fast & Furious?

¡No!

¿Más autos de F1?, Tampoco.

Fue “Rápido y Productivo”. Un buen slogan para complementar el de “NOW, it’s time to act”.

Fue una charla entre cientos de personas, bueno, así lo sentí. Me sentí parte de ella donde Anibal y Rodrigo dialogaron anécdotas personales, profundizaron en la adopción de nuevas tecnologías y sobre todo, en cómo lograr todo esto potenciando los recursos con GeneXus X Evolution 1.

Una charla “personal” donde exteriorizaron en una diapositiva las actuales tecnologías, donde quiero insistir en que hoy estamos viviendo el boom de las T.I.’s con las redes sociales dentro de la Web 2.0.

En esa gráfica apareció el año 2020 con un texto que se leía: “Web 4.0”.

¿What?

Quedé pasmado, y como diría nuestro amigo Castañeda: quedé boquiabierto, con enormes ojos y cejas hasta arriba.

¿A dónde nos habrá llevado la tecnología en ese año?

¿Cómo estaremos viviendo y en qué condiciones de rutina tecnológica?

Y aún en este momento que escribo estas líneas para mis 2 únicos lectores, sigo asombrado.

También hablaron sobre su proyecto en Uruguay en el fútbol: echen un vistazo a www.tenfieldigital.com y disfruten un buen website de fútbol.

Ya casi para terminar, nos despertamos más con la revelación de “Imagic Group”, representado por el talento y carisma de Víctor Castañeda, mago y comunicólogo, y quien nos hizo pasar un rato muy deleitable. Enfocado a su magia y a su exposición, pero nunca perdió de vista el objetivo principal: La magia de GeneXus X Evolution 1.

El punto medular de la plática de Víctor se centró en los 4 puntos filosóficos que cualquier persona y/u organización debería tener en mente para el éxito:

- Pensar

- Crear

- Soñar

- Atreverse

¿Cuántas veces hemos soñado con algún proyecto ambicioso y lo traemos a la realidad? ¿Cuántas veces nos han bloqueado un sueño?

¿Pensamos y nunca actuamos?

¿Pensamos, creamos y no soñamos con hacer realidad esos sueños?, o

Pensamos, creamos, soñamos, planeamos y nos atrevemos a traer esos sueños al presente. Los hacemos realidad.

Siempre… siempre hay que innovar, ser propositivos, pensar, crear y buscar las oportunidades. No esperar a que “pasen” las cosas; hay que “provocar” las cosas para que “pasen” como nosotros lo deseamos.

Porque sólo hay una manera de hacer las cosas, y ésta es: HACIÉNDOLAS.

Simple y sencillo.

Así deben ser las organizaciones: pensar, crear, planear, proyectar y atreverse a traer los sueños.

En la vida académica sucede lo mismo con los colegios y universidades: deben planear y replanear cada ciclo escolar como si cada uno fuera totalmente nuevo, innovar en tecnología, en planes de estudio, en herramientas, en todo…

De hecho cada ciclo escolar DEBE ser diferente, muy diferente al anterior.

Y llegó un gurú más de la informática, Breogán Gonda.

Serio, muy certero, seguro de sí mismo. Esta vez sin diapositivas, simplemente con unas notas sobre la mesa que trajeron de algún bar cercano.

La esencia de GeneXus es la Base del Conocimiento. GeneXus X Evolution 2 será más poderoso. Su visión para las TI’s reafirma y concreta en tan breves minutos, lo que sus colegas nos platicaron durante todo el día.

Ya pasaron 20 años desde el primer encuentro de GeneXus en Uruguay, ya pasaron 10 versiones de GeneXus, han pasado más de 10 años desde que conocí GeneXus y cambió mi mente analítica a más descriptiva, ya pasaron 7 Encuentros en México… y pasarán muchos, pero muchos más de todo esto.

También fue el primer encuentro donde se insistió en la actividad docente y académica con GeneXus. Participaron el Instituto Tecnológico de Tlalnepantla, Conalep y UPIICSA entre otras organizaciones académicas.

Mi agradecimiento fraternal a Anibal Gonda, Oscar León y Maribel Hernández, con quienes tengo un pendiente académico.

Un saludo a mis amig@s: Elizabeth y Sara, de TIEE; Bernardo y Alejandro, de UHTHOFF; Roberto, de ALGORÍTMICA; Rodrigo, de E-NTELLIGENCE y Sergio Gazzolo.

Y por supuesto a Breogán, Nicolás, Gerardo y todo el equipo de ARTech.

Nos vemos en el VIII Encuentro.




Dejen aquí sus comentarios.

(Cualquier nota sobre: errores, sugerencias, correcciones, puntos de vista, etc. será bienvenida)


Carlos Salinas de Gortari


Canal 40
Jorge Fernández Menéndez

Excelente la entrevista con Carlos Salinas de Gortari anoche (Febrero 28)
El periodista Jorge Fernández Menéndez fue muy claro y enfático: Salinas es quien más sabe y está enterado de política
en México.
"Salinas es sagaz y nos lleva siempre a donde él quiere en cuanto a los temas", comentaron.
Fue una entrevsita clara y muy objetiva.
Pensé que duraría más y trataría más temas, como por ejemplo: las próximas elecciones presidenciales y sobre el ya
famoso "presidenciable", pero aún así fue muy atrayente.
El tema tratado, fue la "Banca" y sus pormenores en el país.
¿Importan los intereses mexicanos o los extranjeros?
¿Para quién trabajan los bancos? Para México o para el Extranjero...

Y como se comentó al final: Salinas sigue disfrutando del Poder que aún tiene.
Y mi opinión personal, es que "SE LO HA GANADO".

Mis felicitaciones al canal 40 por su cuarto año al aire, y al programa Séptimo Día.

Por cierto la compañera periodista Bibiana, a mi buen juicio, salió sobrando. Le falta experiencia y los nervios se la comieron.
Además cometió un grave error al decir: "financíe" cuando debió haber sido "financie". La sílaba tónica es en la
segunda sílaba.

Saludos
Link:

http://www.proyecto40.com.mx/#/internettv





Camila



Mario Domm
¿Creador de "Camila"?

Ahora mis alumnas me dejaron tarea.
Ver, Escuchar y poner atención a: "Aléjate de mi" de "Camila"
¿Camila?, ¿Qué es eso?
Así que presto fui (como si me transportara a otro lado) a YouTube.
Busqué, encontré, leí, me sorprendí, ESCUCHÉ, volví a leer y ahora escribo.

1.- A mi consideración: no es un dúo ni un grupo. Me sorprendí cuando me enteré de que Mario Domm es el líder.
Creo que más que un líder, él es Camila. Músico, Intérprete y Compositor y creador de este "grupo".
Compositor para Ale Guzmán, Paulina Rubio y también para los pseudo "artistas completos de" Reyli y Kalimba.
2.- Los Grammies (o "Gremlins" diría Mr. Lora") a la fecha son meros reconocimientos de "Comercialización" y el
resultado de una buena mercadotecnia. NO hablan ni reflejan la calidad musical
3.- Camila tiene dos álbumes: "Todo Cambió" de 2007 y "Dejarte Amar" de este año.
4.- Premios a nivel Latinoamérica... ahí se quedan
5.- Buenos arreglos, guitarras, bajo, batería y una MUY BUENA VOZ del Sr. Domm. Aquí sí, mis respetos.
Aunuqe no es la única en México. Sólo basta escuchar la de Emmanuel Cabrera de la banda "Almas Gemelas" o Salvador Aguilar de "Coda". En fin, sería una lista interminable de bandas MEXICANAS que ya figuran en el otro lado del océano.

Concluyo que no hay que perder de vista a Camila y ser testigos de su "Evolución" o "Estancia permanente" en
Latinoamérica.
Porque además el trayecto a la música del primer mundo es muy, pero muy largo.

¿Algún día estarán presentándose en ese mundo?

Saludos especiales a mis recomendadoras

Tooth Fairy




What a great movie! (Subjective View)
Faith and Love rule the world.

Who believe in fairy tales?

I still faith in you! my dear platonic love. Faith and Patience...
And a great final: "Sunshine Of Your Love" from the masters of CREAM: Ginger Baker, Jack Bruce & Eric Clapton.
Don't miss it.

Y Más del Black Ice Tour...



Salve César, los que estamos a punto de morir te saludan.
AC/DC, Black Ice Tour 2009.
Don Haskins Center, 15 de Noviembre, El Paso, TX.
Por Alejandro Corral

“¡Máquina ciega y sorda, fecunda en crueldades,
Saludable instrumento, bebedora de sangre!
¿Cómo no te avergüenzas? ¿Todavía no viste
En todos los espejos decrecer tus encantos?
La enormidad del mal, en que te crees tan sabia,
¿No te hizo jamás retroceder de espanto
Cuando la naturaleza, con ocultos designios,
De ti puede servirse, ¡Oh reina del pecado!
-De ti, vil animal- para engendrar un genio?
¡Oh Fangosa grandeza! ¡Oh sublime ignominia! ”
Charles Baudelaire, La Cabellera (fragmento)
42 Flores Del Mal (1857)

“Si no está descompuesto o roto, no tiene que repararse”. ¿Cuántas veces hemos escuchado esta frase? En la industria de la música, esto parece ser una antítesis, donde vemos grupos, músicos, solistas, cantantes reinventarse una y otra vez, algunas veces con éxito, otras veces no, pero siempre experimentando con nuevas formas, novedosos sonidos y propuestas. Es casi increíble que los británico-australianos se hayan mantenido fieles a una misma fórmula y a la vez sean el grupo de rock pesado más exitoso de la historia. Nadie en este género ha vendido más discos que ellos y junto con Led Zeppelin, se convierten en las únicas bandas que han rebasado la cifra de los 200 millones de copias vendidas. Pero ¿qué hace de este conjunto un punto de referencia en la historia musical? ¿Será acaso el carisma del Peter Pan enfundado en el eterno uniforme escolar que gesticula y se contorsiona con los acordes de su guitarra? ¿O será la aguardentosa voz de un sesentón con músculos marcadísimos, movimientos lujuriosos y boina que cubre su rizada cabellera? Por fortuna, la respuesta va más allá de estos dos personajes, necesitamos por fuerza centrarnos en lo esencial de esta banda, su música. Con un estilo purista y hasta podría decirse minimalista, este quinteto liderado por los hermanos británicos de nacimiento y australianos por adopción, Angus y Malcolm Young, ha llevado a cuestas su estilo con esa mezcla riquísima de blues y hard rock, fascinando por cuatro décadas a millones de seguidores por todo el mundo. Y dicho sea de paso, esa propuesta no es nada complicada, ni mucho menos. Si uno desmenuza los temas de sus discos de estudio encontrará melodías bien estructuradas, acordes nada complicados y letras que no intentan, ni pretenden ser profundas ni intelectuales. Una vez alguien me dijo: “estos de AC/DC se la pasan hablando de viejas, sexo, desmadre y el diablo” y si, en resumidas cuentas podríamos decir eso.
La historia de esta singular banda puede describirse en dos etapas: Antes de Bon Scott y después de él. La primera podría llamarse la etapa australiana, que vio su punto más alto con el disco que lo cambió todo en 1979, “Highway to Hell” y la segunda que inició con su obra maestra un año después, “Back in Black”, y podría llamarse la etapa internacional. Antes y después de estos discos se encuentra de todo, desde sus primeras y rústicas ediciones como “High Voltage” (1975) o “Dirty Deeds Done Dirt Cheap” (1976), hasta grandes superproducciones como “The Razors Edge” (1990) o “Ballbreaker” (1995). También es importante mencionar que AC/DC se ha adaptado de manera camaleónica a cada uno de sus productores. Con el hermano mayor de los Young, George (productor de sus primeros discos) su sonido es muy simple, dándole al vocalista Scott una libertad absoluta de interpretación y haciendo de la sección rítmica de la banda una maquinaria de precisión única y sello característico, sin protagonismos, tan solo para acompañar lo de verdad relevante, la guitarra de Angus, el alma y columna vertebral de cada esfuerzo en conjunto. Tal vez el mejor álbum de esa época sea el muy bien logrado “Let There Be Rock” (1977). Después con Robert John "Mutt" Lange (también responsable de los álbumes más famosos de Def Leppard) encontraron gran armonía en la propuesta y una perfección de sonidos en esa trilogía sorprendente y punto de referencia obligado para quienes gustamos del rock pesado, compuesta por los discos “Highway to Hell”, “Back in Black” y “For Tose About to Rock We Salute You”, llevados al mercado entre 1979 y 1981. Otro ejemplo, no tan grandioso, pero muy a la altura de “Mutt” con la banda fue el “Who Made Who” en 1986. Hasta el día de hoy las producciones bajo la batuta de este genial personaje representan lo mejor y más fino de la agrupación australiana. También fue él, quien tras la dolorosa muerte de Scott, se dedicó a persuadir a los miembros restantes de sacar al mercado el álbum comprometido con la voz de un muy serio y profesional Brian Jonson, con el resultado ya de todos conocido.
Otro productor que dio un giro muy interesante fue Bruce Fairbairn, quien acostumbrado a trabajar con bandas de Hard Rock, nos regaló con “The Razors Edge” y el extraordinario álbum en vivo doble “Live”, una versión muy comercial de AC/DC con la grandeza de los monstruos y grandes imanes de taquilla. Un punto aparte tienen los álbumes producidos por ellos mismos, que han sido los menos logrados de su carrera (Flick of the Switch (1983) o Fly on the Wall (1985), son un claro ejemplo de ello)
Pero sin lugar a dudas el disco más extraño es el que produjeron Rick Rubin y Mike Fraser, “Ballbreaker”, en 1995. Con el antecedente de que ambos habían trabajado con bandas como Metallica, Slayer, Red Hot Chili Peppers o Danzig, sacaron a relucir el lado más pesado y oscuro de los australianos; dentro de la misma fórmula, demostraron que era posible llevarlos al límite de su purismo musical. Ahora, con “Black Ice” trabajan por primera vez con el productor Brendan O’Brien y éste hace notar su estilo con un trabajo impecable y sonidos limpios, sin perder la potencia esperada por los seguidores. No en vano ha sido responsable de los grandes éxitos de Rage Against The Machine, Velvet Revolver o The Black Crowes.
Si se escucha a este grupo con el cuidado que se merece, con el respeto al que se han hecho acreedores a lo largo de los años, nos daremos cuenta que no es casualidad que la historia los haya puesto en un lugar tan alto. Es el resultado directo de lustros de lucha constante y un devenir de nombres y personajes, cada uno dejando un mucho o un poco dentro del sonido de AC/DC. Por eso a los que en 2008 o 2009 han sido testigos de su nueva gira, les aseguro algo con todo conocimiento de causa: están haciendo historia. Ante estos grandes, ofreciendo vivos ejemplos de furia, arrebato y profesionalismo, uno se quita el sombrero y hasta los cuernos.

La Crónica

Tal vez la pregunta obligada sea: ¿Por qué después de saber que se presentarían en la Ciudad de México ante más de 50,000 frenéticos seguidores, aceptaron llevar la gira a la ciudad de El Paso, ante apenas 9,000 personas? Los boletos volaron, pero el recinto es tan pequeño para un grupo de la envergadura de AC/DC que los asistentes tendríamos un contacto mucho más personalizado con la banda y qué decir de un servidor que estuvo a escasos metros del escenario, en la fila 10 de la extrema derecha con una visión perfecta, donde pude ser testigo del sudor que exhalaban los poros de Johnson y Angus.
La cita fue a las 8 P.M. (hora de la montaña, como por acá se dice, o sea una hora menos que en la Ciudad de México). Muchas veces uno se pregunta sobre las diferencias entre el primer mundo y el sub-desarrollo. Casi siempre contesto que son los pequeños detalles, esas insignificancias que pueden bien significar un mundo de diferencia, literalmente hablando. Empecemos con el orden en la entrada, el estacionamiento y sobre todo en la entrega de los boletos. Yo tenía un tipo de entrada denominada “paperless ticket”, es decir, no se emitía un boleto físico. Tenía que presentarme con la tarjeta bancaria con la que hice la compra y une vez en la entrada, una señorita muy amable deslizó la misma por un lector que imprimió un pequeño recibo, conteniendo la información del asiento correspondiente y sin más me dejó pasar. El grupo abridor fue uno local tejano (de Dallas si mal no recuerdo) con un sonido pesado muy sureño y los coros de una negraza espectacular. Apenas media hora, unas siete canciones disfrutables, pero nada fuera del otro mundo, con el comentario de vivir un sueño al abrirle a uno de los grandes, que han admirado por años. El escenario estaba repleto de micrófonos, pedales, consolas, distorsionadores y demás aditamentos para emitir o corromper el sonido deseado. Una vez que terminaron, todo esto se removió de la plataforma principal para dejar tan solo la tarima con la batería y dos micrófonos situados a cado lado. A las nueve en punto (otro pequeño detalle) se apagaron las luces y los cuernos intermitentes de los fanáticos del rock pesado comprados a 15 USD brillaban por todos lados. El alarido, los aplausos y en la pantalla un video que resume en unos minutos la postura de los australianos, escenas cargadas de un fuerte erotismo, rayando a veces en lo pornográfico y esa obsesión dantesca por el infierno y el mismísimo Lucifer. Un tren a mil por hora, alimentado por el carbón de Angus Young personificado con cuernos y cola de diablo, los pasajeros despavoridos en el interior, el vocalista disfrutando los placeres de una fémina; las vías por delante anunciando una ciudad próxima y dos muchachas, dignas de cualquier portada de revista para adultos, seduciendo al guitarrista con la intención de amordazarlo y detener la furiosa maquinaria. Sin éxito, la locomotora se dirige hacia su fatal destino (recordando la canción de “Crazy Train” de Ozzy Osbourne) y termina descarrilándose en medio del escenario, de donde intactos bajan los integrantes del grupo para comenzar los acordes de la canción número uno de su nuevo disco Rock N’ Roll Train, penetrando nuestro tímpano con un sonido limpio y esquizofrénico. Todos estábamos de pie y de hecho ya no me sentaría nunca más en mi lugar. El olor a hierba verde psicodélica quemada comenzó a percibirse casi con sincronía con la melodía y era el principio de una noche inolvidable. Con su voz rasposa, camisa cortada por las mangas y esa característica boina, Brian Johnson nos daba la bienvenida y luciendo un traje escolar color verde aterciopelado, Angus Young. Los pantalones cortos dejaban ver unas piernas blancas, casi transparentes y esa expresión desquiciada que con cada nota se hacía más maquiavélica. Ningún pedal, ningún aditamento, nada que distorsionara el sonido puro y limpio de los instrumentos. Cada voz sería interpretada solo por los integrantes del grupo. Al fondo del escenario y sin mayor afán de protagonismo encontramos a Phil Rudd en la batería (con un cigarro en la boca la mayoría de las veces y un guante blanco en la mano izquierda), en uno de los lados al bajista Cliff Williams (que dicho sea de paso, toca el bajo con uña, no con el dedo) y al otro extremo, al hermano de Angus, Malcolm, liderando la sección rítmica del grupo con su guitarra. Solo cuando las circunstancias lo requerían, los dos últimos se acercaban a sus respectivos micrófonos en medio del escenario y de inmediato regresaban a su escondite. Es espectacular ver trabajar a estos tres casi anónimos personajes, ejecutando sus funciones a la perfección y siguiendo la batuta del duendecito vestido de verde que corría por todos lados, con su inalámbrica guitarra que no cambiaría en toda la noche.
Después de una pieza nueva, cambiaron de tono con una de las más viejas, Hell Ain’t a Bad Place to Be (Let There Be Rock), donde la guitarra de Young demuestra la maestría adquirida por los años. Impresionante verlo derrochando energía, como si no trajera a sus espaldas más de cincuenta años y una gira de verdad extensa. Luego una de esas que no pueden faltar, Back in Black (disco homónimo), donde hacen un homenaje al fallecido Bon Scott y como los poetas malditos, convierten su tragedia en una poesía y un pretexto para regalarnos una melodía, en la nada poética realidad de ver a su amigo ahogado en su propio vómito después de una noche de parranda. Big Jack, del nuevo álbum se interpretó con todas las connotaciones sexuales que el “Gran Jack” pueda tener. La cámara enfocó a las muchachas más guapas del público y una de ellas, en estado de euforia y ebriedad, dejó al descubierto sus bien formados y operados senos. La señorita estaba unas filas delante de mí, así que sus encantos fueron vistos por un servidor en varias ocasiones, sin necesidad de la cámara. Esta pieza demuestra lo bien elaborado del nuevo material y vuelvo a insistir en el trabajo impecable de la sección rítmica, refugiada en su guarida. Cuando Angus alzaba la guitarra en todo lo alto, los tres se ponían atentos, con el primer salto dejaban la melodía en suspenso por unos segundos y para el segundo salto los instrumentos se quedaban en silencio. Todo con una coordinación casi mágica, sobrenatural. La velada siguió con uno de esos temas que ponen de buen humor, muy viejo, Dirty Deeds Done Dirt Cheap (disco homónimo), que despertó al monstruo de 9,000 cabezas en un solo grito común y desesperado. La descarrilada locomotora lucía en todo lo alto y el pequeño corredor que partía en dos el piso del gimnasio de básquetbol, recibía a los dos protagonistas principales de la noche (guitarrista y vocalista) una y otra vez en medio de ovaciones y gritos.
Shot Down in Flames, fue una agradable sorpresa rescatada del álbum Highway to Hell dejando el testimonio de la grandeza de este álbum. Algo de lo mejor de la noche llegó con Thunderstruck (único tema del The Razors Edge) y esa gran introducción de guitarra por parte de Angus, que no se cansaba de sorprendernos. En el público donde convivían hasta tres generaciones de fanáticos, la emoción estaba en todo su apogeo. El ritmo siguió con la pieza homónima del nuevo disco, Black Ice, regalándonos un sabroso blues-rock, seguido de manera casi natural por The Jack (T.N.T. – 1975), lo más remoto en el tiempo que podemos escuchar de ellos, aunque con una nueva letra que cambia la partida de póker con una mujer tramposa por una muy “sucia y atrevida fémina” haciendo todo tipo de favores al protagonista de la historia. En el clímax de la melodía, Angus aprovechó para hacer su obligado “striptease”, hasta dejar ver una trusa negra con las letras del grupo y el característico rayo partiendo las letras AC/DC. El flácido, blanco y esquelético torso al descubierto, sería el nuevo atuendo del pequeño ser emergido del inframundo. Del techo del gimnasio bajaron una gran campana de la cual el vocalista se colgaría, dejando escuchar los únicos sonidos pre-grabados de la noche, las campanadas anunciando una de las obras maestras del grupo, Hells Bells (Back in Black), esa bien elaborada pieza, que sacudió hasta mi neurona más aturdida. Del mismo álbum interpretaron a continuación Shoot to Thrill, como demostrándonos las razones por las cuales se han vendido casi 50 millones de copias en todo el mundo, haciéndolo el segundo disco más vendido de la historia, solo detrás de los casi inalcanzables 110 millones de Thriller del recién fallecido Michael Jackson.
Una vez demostrada la grandeza de esas piezas, siguieron con la última rola interpretada del nuevo material, War Machine, bien estructurada pero con un video sin mucho trabajo de edición. Luego otra de esas agradables sorpresas con el tema Dog Eat Dog (Let There Be Rock), aunque en esta si se extraña la tonadita de Scott. Brian Johnson, luciendo unos bíceps bien trabajados en el gimnasio y una sonrisa permanente en la cara, derrochaba simpatía por todas partes y no perdía oportunidad para estrechar las manos de cualquiera que se las extendiera. Curioso ver que ningún tatuaje se asomara por los cuerpos de los integrantes, de menos en las partes visibles. ¿Será que son puristas hasta en eso detalles? Y si faltaban motivos para demostrarnos lo soberbio del Back in Black, nos dejaron sobre el escenario el tema You Shook Me All Night Long, con otra vez todas las referencias eróticas que pueda contener la frase y siguiendo el tono cachondo explotaron con T.N.T. (disco homónimo), de cuando AC/DC era vetado en su natal Australia en las estaciones de radio, precisamente por estas connotaciones de índole sexual y se convertía en acto de rebeldía escucharlos. “T.N.T. soy dinamita, T.N.T. estoy sobrecargado, T.N.T. obsérvame explotar…..” Ya para que de plano no le faltara ningún ingrediente erótico a la noche, una enorme muñeca inflable con enormes senos, medias rasgadas a medio muslo sosteniendo algunos billetes, botas y guantes rojos, anillos en los dedos medios, maquillaje exageradísimo, tatuaje con el nombre del grupo en el hombro y montada de manera literal sobre la locomotora, hacía su aparición al ritmo de Whole Lotta Rosie (Let There Be Rock), que nos cuenta la historia de una prostituta, obesa, muy obesa que es una verdadera máquina sexual. Con ese ritmo ablusado, la melodía haría palidecer de envidia al mismo Baudelaire y a cualquier poeta maldito. Terminadas todas las referencias eróticas, retiraron muñeca y locomotora para dejar en medio una gran pantalla y cerrar con Let There Be Rock (de ya saben cual álbum). Las imágenes de cada disco de estudio y algunos en vivo se apreciaron de manera tridimensional, como haciendo un recorrido por la historia de la banda y cerrar con ese mensaje: dejemos ser al rock, dejémoslo que exista ahora y siempre, dejemos que nos siga emocionando y regalando este tipo de noches. Después de un largo solo por parte de Angus, muy aplaudido por cierto, el aludido se subió en una plataforma circular que lo alzó en medio del gimnasio y con papeles de colores flotando por encima de él, se recostó y dio vueltas sobre su propio eje sin dejar de tocar su instrumento y así despedirse en medio de la ovación de un público sorprendido ante la capacidad del músico, pero a sabiendas que faltaba algo más y lo esperábamos con ansia.
De una pequeña rendija en medio del escenario, salió humo y las pantallas se llenaron de flamas. De ese espacio humeante salió de nuevo Angus luciendo los cuernos, que cientos de seguidores llevaban, para interpretar del disco homónimo Highway to Hell, coreado a todo pulmón y toda garganta por cada uno de los presentes en el Don Haskins Center y cerrar de manera definitiva con el tema del también homónimo disco For Those About To Rock We Salute You, donde seis cañones montados en el lugar que antes ocupaba la locomotora disparaban a cada orden de “FIRE” de Johnson. A cada cañonazo, sabíamos que nos encontrábamos en la agonía del concierto y cuando el último fogonazo retumbó en nuestros oídos, los instrumentos enmudecieron y tras unas breves reverencias los cinco miembros del grupo se fueron a descansar. Se encendieron las luces y cada quien se retiró con su cada cual, llevando en la memoria frescos recuerdos de una de las más grandes bandas que hayan pisado tierra paseña. Al final me quedé reflexionando sobre lo que había pasado en un par de horas y sin duda se puede resumir en una palabra: grandioso. Y así con esa idea en la mente me retiré del lugar para ver las playeras de 35 USD y entender esas diferencias de las que hablé al principio. Y de nuevo agradezco las oportunidades que nos da la vida de llenar nuestra existencia con esa música que nos estremece y emociona. No importa si es el primer mundo o el tercero, ¿qué sería del planeta tierra sin música? No quiero ni pensarlo.

Más de ACDC.



AC/DC: Lo clásico con mayúsculas.
Por Donaciano Fabián

A Nicolás Neil García Ortega,
con la esperanza de que los caminos del Metal
le conduzcan a otras emociones estéticas.

Hace algunos años alguien me preguntó cuál es la quintaesencia del rock, y en ese momento no supe que contestar con precisión. Recuerdo que le di muchas vueltas a la respuesta, pero no contesté algo concreto. Sin embargo, hoy, después de asistir al concierto de AC/DC en el Foro Sol hace algunos días, ya tengo una respuesta precisa a aquella pregunta: La quintaesencia del rock es la música.
Vaya, pues, si nos ponemos un poco académicos, podemos afirmar que “Todo rock es música, pero no toda música es rock”. Esto significa que hay cada infame que asegura que hace rock, cuando lo único que hace es ruido o, en el mejor de los de los casos, hace música… pero esa música nunca, pero nunca llegará a ser rock.
Y es que lo que hizo AC/DC durante su apoteósica presentación en el Foro Sol fue dejar muy claro que sabe hacer Rock (así, con mayúscula) y nada más, pero también nada menos.
El día del concierto escuché en los pasillos del Foro Sol cómo un párvulo preguntaba a su melenudo padre: “¿Qué toca AC/DC pa’?” Pues rock, hijo, rock, contestó categóricamente el adulto aquel. Esa respuesta no pudo ser más precisa.
En efecto, más allá de dimes y diretes, de clasificaciones, divisiones y subdivisiones a las que se somete al rock en general y al metal en particular, la banda australiana por antonomasia pinta su raya, marca distancia y hace su música. Y si ésta es estridente y rasposa, tiene un alto voltaje, se mueve al filo de la navaja y hace sonar campanas infernales, entonces la voz aguardentosa de Brian Johnson tiene razón cuando grita Hell ain’t a bad place to be.
La presentación de Angus Young y compañía fue un auténtico derroche de energía musical, aderezada con un buen escenario, un sonido impecable, unas luces en completa sincronía con la música y una potencia perfectamente ecualizada. Y si a esto le agregamos el brío y la experiencia de la banda, así como el delirio y el ímpetu orgiástico y orgásmico del “respetable público”, el resultado es una experiencia sublime, extática y estética.
El concierto de AC/DC, en más de un sentido, fue un concierto de música “clásica”, como dijera el maese José Agustín. Qué puede ser más clásico que el inveterado himno Highway to Hell, la sicalíptica Whole Lotta Rosie y la esotérica Back in Black , por mencionar solo algunas de las rolas que esa noche hicieron vibrar el graderío y las paredes del Foro Sol. Let there be rock no’mas.
Fue también un concierto de música clásica porque en las notas de la Gibson SG que empuña Angus Young reverbera el espíritu del gran Chuck Berry –¿de dónde creen que salió el “paso del pato” que baila Angus?–. Y qué decir de la resonancia impregnada del sonido bizarro de Jerry Lee Lewis y la locuacidad extrovertida de Little Richard, aunque los australianos no usan teclados, el ritmo es el ritmo, la música es la música y el rock es el rock… Y aquel que esté libre de prejuicios que arroje su primer aforismo.
Vale la pena mencionar que para algunos fans recalcitrantes y –paradójicamente- incondicionales, los conciertos de AC/DC también son clásicos pero en un sentido diametralmente opuesto porque “noche tras noche tocan los mismos temas”. Vale la pena echarle un ojo al siguiente link para analizar la postura de esos fanáticos que, me parece, hacen una crítica muy legítima a sus ídolos.
Bien por ellos, porque a pesar de ser fieles seguidores de la banda, no están enajenados y tienen la capacidad de analizar, ejercer la crítica y sugerir. No en balde han asistido, en conjunto, a más de 157 conciertos del grupo. Chéquenlo y fórmense su propia opinión: http://www.ac-dc.galeon.com/ultimasnoticias.htm
Vale. Salud y buen rock, larga vida al rock y For Those About To Rock (We Salute You).

Más de ACDC.


AC/DC: Lo clásico con mayúsculas.
Por Donaciano Fabián

A Nicolás Neil García Ortega,
con la esperanza de que los caminos del Metal
le conduzcan a otras emociones estéticas.

Hace algunos años alguien me preguntó cuál es la quintaesencia del rock, y en ese momento no supe que contestar con precisión. Recuerdo que le di muchas vueltas a la respuesta, pero no contesté algo concreto. Sin embargo, hoy, después de asistir al concierto de AC/DC en el Foro Sol hace algunos días, ya tengo una respuesta precisa a aquella pregunta: La quintaesencia del rock es la música.
Vaya, pues, si nos ponemos un poco académicos, podemos afirmar que “Todo rock es música, pero no toda música es rock”. Esto significa que hay cada infame que asegura que hace rock, cuando lo único que hace es ruido o, en el mejor de los de los casos, hace música… pero esa música nunca, pero nunca llegará a ser rock.
Y es que lo que hizo AC/DC durante su apoteósica presentación en el Foro Sol fue dejar muy claro que sabe hacer Rock (así, con mayúscula) y nada más, pero también nada menos.
El día del concierto escuché en los pasillos del Foro Sol cómo un párvulo preguntaba a su melenudo padre: “¿Qué toca AC/DC pa’?” Pues rock, hijo, rock, contestó categóricamente el adulto aquel. Esa respuesta no pudo ser más precisa.
En efecto, más allá de dimes y diretes, de clasificaciones, divisiones y subdivisiones a las que se somete al rock en general y al metal en particular, la banda australiana por antonomasia pinta su raya, marca distancia y hace su música. Y si ésta es estridente y rasposa, tiene un alto voltaje, se mueve al filo de la navaja y hace sonar campanas infernales, entonces la voz aguardentosa de Brian Johnson tiene razón cuando grita Hell ain’t a bad place to be.
La presentación de Angus Young y compañía fue un auténtico derroche de energía musical, aderezada con un buen escenario, un sonido impecable, unas luces en completa sincronía con la música y una potencia perfectamente ecualizada. Y si a esto le agregamos el brío y la experiencia de la banda, así como el delirio y el ímpetu orgiástico y orgásmico del “respetable público”, el resultado es una experiencia sublime, extática y estética.
El concierto de AC/DC, en más de un sentido, fue un concierto de música “clásica”, como dijera el maese José Agustín. Qué puede ser más clásico que el inveterado himno Highway to Hell, la sicalíptica Whole Lotta Rosie y la esotérica Back in Black , por mencionar solo algunas de las rolas que esa noche hicieron vibrar el graderío y las paredes del Foro Sol. Let there be rock no’mas.
Fue también un concierto de música clásica porque en las notas de la Gibson SG que empuña Angus Young reverbera el espíritu del gran Chuck Berry –¿de dónde creen que salió el “paso del pato” que baila Angus?–. Y qué decir de la resonancia impregnada del sonido bizarro de Jerry Lee Lewis y la locuacidad extrovertida de Little Richard, aunque los australianos no usan teclados, el ritmo es el ritmo, la música es la música y el rock es el rock… Y aquel que esté libre de prejuicios que arroje su primer aforismo.
Vale la pena mencionar que para algunos fans recalcitrantes y –paradójicamente- incondicionales, los conciertos de AC/DC también son clásicos pero en un sentido diametralmente opuesto porque “noche tras noche tocan los mismos temas”. Vale la pena echarle un ojo al siguiente link para analizar la postura de esos fanáticos que, me parece, hacen una crítica muy legítima a sus ídolos.
Bien por ellos, porque a pesar de ser fieles seguidores de la banda, no están enajenados y tienen la capacidad de analizar, ejercer la crítica y sugerir. No en balde han asistido, en conjunto, a más de 157 conciertos del grupo. Chéquenlo y fórmense su propia opinión: http://www.ac-dc.galeon.com/ultimasnoticias.htm
Vale. Salud y buen rock, larga vida al rock y For Those About To Rock (We Salute You).


Tren Montealto... casi privado



TREN MONTEALTO
Nuevamente en el Bull Pool, para puros cuates.
Por Carlos Zaldívar

El sueño de todo melómano es que su banda favorita
toque en su cumpleaños o aniversario.

Apenas el miércoles pasado fui al Amapola Music Hall a deleitarme con esta banda muy prometedora y quedé sorprendido de su profesionalismo. Es más, escribí que para el siguiente sábado esperaba más sorpresas. Y es que no es una banda repetitiva en sus presentaciones, es una banda que sabe salir adelante, improvisa y sobre todo, le pone nuevos sabores a sus rolas.
En esta ocasión, sábado, la cita fue en el ya reconocido bar de Satélite, el Bull Pool a las 10:00 horas de la noche. El bar, casi vacío. Se esperaba más gente.
Estaban anunciados otros 2 grupos: “The Black Lions” y “Tornavox”. Lamentablemente (o afortunadamente) no se presentaron a su COMPROMISO. ¿Acaso sería porque a esa hora se transmitía un partido de fútbol? Sólo ellos lo sabrán.
Cheyk, Beto, Edoardo y Erick platicaban con los pocos asistentes al evento.
Les reconocí nuevamente su carisma y sinergia que tienen como banda musical, algo que muy difícil se logra conjuntar en las bandas.
Hoy, a esos “grupetes” pre fabricados sólo les importa la comercialización de un disco y salir en telehit. Y está bien. También para “esos” hay fans.
¿Cuánto va a vivir Tren Montealto? Fue una larga discusión entre mesas de bar, algunos comentarios muy acertados y otros específicamente divagaron en lo imaginario.
– Tren Montealto es mi vida – comentó Beto, aún delicado y convaleciente de una enfermedad. Y lo han comprobado, la música es su vida.
Sencillamente por esta circunstancia, estimados lectores, les aseguro que será “Larga Vida a Tren Montealto”.
Así que sin más ni más y pasadas las 10:30 de la noche, dieron inicio a una súper tocada que para mí, sería espectacular.
¿Asistentes? Pues acaso logré contar 32 personas, ¡y la tripulación del Bull Pool!
Los trenecillos dejaron de esperar a los otros grupos, pues pudieron haber llegado tarde, pero jamás se aparecieron, y como todos unos profesionales subieron al escenario a presentarse y se arrancaron con “Volando”.
Me sentí como muy halagado, hasta solitario. Mirando alrededor y ver espacios vacíos que hicieron imaginarme que era un concierto exclusivo y elitista, sólo para mí, para festejar mi cumpleaños o mi aniversario de boda o alguna otra fecha importante.
La banda hizo acertados comentarios acerca del público y muy emocionados siguieron con las demás rolas.
El setlist fue el mismo del miércoles pasado. Esta vez sin rotura de cuerdas en la guitarra y sin tanto bullicio de meseros. Fue un CONCIERTO PRIVADO, puros cuates y la tripulación del Pool.
Disfrutamos del concierto en un nivel descomunal. ¡Qué bárbaros los ferroviarios!
Terminaron la tocada, y como ellos afirmaron: – No pidan más, porque ya no tenemos más rolas –
Y ciertamente así fue. Ahora el trabajo debe continuar con la composición de más temas y preparase para la edición de su álbum debut.
Amigos ferroviarios: Nunca dejen la pasión por la música, sigan adelante porque el futuro es muy prometedor para su banda.
¡Enhorabuena chavos!

TREN MONTEALTO en el Amapola Music Hall



TREN MONTEALTO
Sobre los escombros de Rockotitlán
Por Carlos Zaldívar

“Music melts all the separate parts
of our bodies, together.”
- Anais Nin

Con cortesías en mano, me dirigí a Insurgentes 953. Y, ¡m’ta madre! Ahí era exactamente dónde hace ya bastantes ayeres se ubicaba en inolvidable “Rockotitlán”. Aquel lugar lleno de anécdotas, aventuras de mala muerte e historias de lujuria, desapareció; pero éstas últimas siempre existirán.
Ahora sobre los escombros existen antros “modernos”, uno de ellos “Amapola Music Hall” que podría pasar como un mini antro elitista y muy pop.
Al llegar, la expresión fue de coraje, pues se encontraba un individuo en la entrada; de esos que pertenecen a la subespecie del ser humano: un “cadenero”.
Así que recordé aquella promesa de hace algunos años: – Jamás volveré a un antro donde discriminen la entrada – Pero, ¿y mis amigos ferroviarios? Por supuesto, que valdría la pena esperar y lidiar con el gorila de la entrada.
Impetuoso, me formé en primer lugar, y tras unos breves minutos me sorprendí que el susodicho orangután de la entrada, ¡tenía sentido común!
Entramos en punto de las 8:45 pm, ya estaban ahí conmigo radio indie y algunos familiares de los músicos, entre ellos el papá de Cheyk quien me saludó fastuosamente.
TREN MONTEALTO se presentaría en tan elegante antro. Serían los primeros en presentarse, pues luego vendrían “Sobero” y “Lucca”.
Una presentación más, y ahora, ¿Cómo me sorprenderían? Pues la calidad y el profesionalismo de estos trenecillos musicales son vastos.
Algunos minutos después de las nueve con treinta minutos, subieron al escenario. Pero, ¿Dónde estaba Beto, el tecladista?
Iniciaron con unos acordes muy deliciosos, no identificaba la rola y pensé que era de su nueva producción, y en unos segundos más: ¡Zas! Era la de “Volando”… ¡Que buena rola para iniciar! Quemando lo mejor de lo mejor de Tren Montealto.
Excelente introducción para esta súper rola. El tecladista era un sustituto ya que Beto se encuentra enfermo, y desde aquí le mando mis mejores deseos de recuperación. ¡Adelante, hermano! Recupérate.
Unas palabras de Cheyk y de aquí se lanzaron con “Acábame”, destacando unos arreglos formidables. De hecho la acústica de este pop-antro estaba en un nivel muy bueno. Influye también la multitud y su esparcimiento.
“Acábame” sonó plácidamente, de manera que los impactos emocionales llegaron a mí, todos muy gratos. Es por eso que cada rola representa algún momento en especial, y cada uno de éstos representa toda una gran historia. Son estos momentos de remembranzas en que todas nuestras partes del cuerpo y alma, se juntan, se unen para llevarnos a un éxtasis inigualable.
La música de Tren Montealto tiene esta característica: Extasiarnos.
La tercera rola fue de nueva producción, aún no sé el nombre exacto, así que estimado fan de estos trenecillos, dejen un comentario con el nombre. Según yo pudiera llamarse “No Te Puedes Escapar”. Pero espero la confirmación. Una rola donde destacaron más las cuerdas, las percusiones sólo acompañaban. La voz de Cheyk inigualable.
Aquí quiero hacer un pequeñísimo paréntesis y hablar de la voz del Tren. De vocalistas y experiencias auditivas dentro del Rock y la música en general, sería casi eterno hablar. Y pocas veces tendremos algo de que presumir. En el caso de un servidor, pues de haber escuchado a vocalistas como Jon Anderson, Ronnie James Dio (que en esos momentos se encuentra enfermo), Brian Johnson, Lou Gramm, Dennis DeYoung, Joe Lynn Turner, Roger Hodgson y centenas más, situación que me permite incluir a Cheyk a la altura de muchos de éstos, pues la voz es inigualable, muy reconocible, con una agudeza que sabe perfectamente cuando cambiar de tonos y alargar la voz. Esta voz debe seguir educándose porque muy pronto esta súper banda llegará bastante lejos.
En fin, como cuarto número se aventaron “Frío 2411”. Excelente rola para pasarle bien acompañadito y no pasar estos tiempos tan impávidos.
De aquí se lanzaron con “Sin Las Horas” dedicada a Marianne. Una rola donde la guitarra tiene un ritmo que nos lleva desde abajo hasta la cima, para alcanzar una voz alargada: “… y todo vuelve a comenzar”-
Luego la ya tan esperada y nostálgica rola “No Me Puedes Ver”. Rola que ha sido motivo de casi “rayar” el CD y la memoria del i-Pod de tanto escucharla una y otra vez.
“No Me Puedes Ver” es un gran hit y es la tarjeta de presentación de Tren Montealto, y para muestra basta el botón: http://www.myspace.com/montetren ¡Ah! y como siempre quedo sorprendido con esta magnífica banda, esta vez no fue la excepción. Pasando la mitad de esta exuberante canción, a Chey se le rompe la cuerda. El profesionalismo y la experiencia hicieron una maravilla de canción, inédita versión como para circularla en el mundo subterráneo del Tianguis del Chopo. En este momento Cheyk vio a sus compañeros, y sin más ni más las percusiones siguieron, el bajo le hizo segunda y los teclados igualmente. Cheyk continuó con - “nunca me había pasado, se me rompió la cuerda”- y siendo parte de la letra, muy atinadamente siguieron y terminaron impetuosamente esta rola.
Segundos más tarde, se escabulló tras el escenario para luego aparecer con otra guitarra, y se lanzaron con “Otra Vez”, ésta, sí de su nueva producción musical.
Caray, ya no pude quedarme a disfrutar de las otras dos bandas: Sobero y Lucca, que parece, según comentarios, que también son prometedores.
Y todo esto sucedió: “Sobre los escombros del añorado Rockotitlán”.
¡Ah! Y se me olvidaba: ¡Dónde compro mi playera de TREN MONTEALTO!

P.d. Estimado lector: no me pidas los mp3. Espera a que pronto salga la producción en CD y CÓMPRALO porque va a ser de las mejores inversiones de tu vida.

Y esto no es todo, porque este sábado 28 nos vemos en el Bull Pool: http://www.myspace.com/bullpool


TREN MONTEALTO en el Amapola Music Hall



TREN MONTEALTO
Sobre los escombros de Rockotitlán
Por Carlos Zaldívar

“Music melts all the separate parts
of our bodies, together.”
- Anais Nin

Con cortesías en mano, me dirigí a Insurgentes 953. Y, ¡m’ta madre! Ahí era exactamente dónde hace ya bastantes ayeres se ubicaba en inolvidable “Rockotitlán”. Aquel lugar lleno de anécdotas, aventuras de mala muerte e historias de lujuria, desapareció; pero éstas últimas siempre existirán.
Ahora sobre los escombros existen antros “modernos”, uno de ellos “Amapola Music Hall” que podría pasar como un mini antro elitista y muy pop.
Al llegar, la expresión fue de coraje, pues se encontraba un individuo en la entrada; de esos que pertenecen a la subespecie del ser humano: un “cadenero”.
Así que recordé aquella promesa de hace algunos años: – Jamás volveré a un antro donde discriminen la entrada – Pero, ¿y mis amigos ferroviarios? Por supuesto, que valdría la pena esperar y lidiar con el gorila de la entrada.
Impetuoso, me formé en primer lugar, y tras unos breves minutos me sorprendí que el susodicho orangután de la entrada, ¡tenía sentido común!
Entramos en punto de las 8:45 pm, ya estaban ahí conmigo radio indie y algunos familiares de los músicos, entre ellos el papá de Cheyk quien me saludó fastuosamente.
TREN MONTEALTO se presentaría en tan elegante antro. Serían los primeros en presentarse, pues luego vendrían “Sobero” y “Lucca”.
Una presentación más, y ahora, ¿Cómo me sorprenderían? Pues la calidad y el profesionalismo de estos trenecillos musicales son vastos.
Algunos minutos después de las nueve con treinta minutos, subieron al escenario. Pero, ¿Dónde estaba Beto, el tecladista?
Iniciaron con unos acordes muy deliciosos, no identificaba la rola y pensé que era de su nueva producción, y en unos segundos más: ¡Zas! Era la de “Volando”… ¡Que buena rola para iniciar! Quemando lo mejor de lo mejor de Tren Montealto.
Excelente introducción para esta súper rola. El tecladista era un sustituto ya que Beto se encuentra enfermo, y desde aquí le mando mis mejores deseos de recuperación. ¡Adelante, hermano! Recupérate.
Unas palabras de Cheyk y de aquí se lanzaron con “Acábame”, destacando unos arreglos formidables. De hecho la acústica de este pop-antro estaba en un nivel muy bueno. Influye también la multitud y su esparcimiento.
“Acábame” sonó plácidamente, de manera que los impactos emocionales llegaron a mí, todos muy gratos. Es por eso que cada rola representa algún momento en especial, y cada uno de éstos representa toda una gran historia. Son estos momentos de remembranzas en que todas nuestras partes del cuerpo y alma, se juntan, se unen para llevarnos a un éxtasis inigualable.
La música de Tren Montealto tiene esta característica: Extasiarnos.
La tercera rola fue de nueva producción, aún no sé el nombre exacto, así que estimado fan de estos trenecillos, dejen un comentario con el nombre. Según yo pudiera llamarse “No Te Puedes Escapar”. Pero espero la confirmación. Una rola donde destacaron más las cuerdas, las percusiones sólo acompañaban. La voz de Cheyk inigualable.
Aquí quiero hacer un pequeñísimo paréntesis y hablar de la voz del Tren. De vocalistas y experiencias auditivas dentro del Rock y la música en general, sería casi eterno hablar. Y pocas veces tendremos algo de que presumir. En el caso de un servidor, pues de haber escuchado a vocalistas como Jon Anderson, Ronnie James Dio (que en esos momentos se encuentra enfermo), Brian Johnson, Lou Gramm, Dennis DeYoung, Joe Lynn Turner, Roger Hodgson y centenas más, situación que me permite incluir a Cheyk a la altura de muchos de éstos, pues la voz es inigualable, muy reconocible, con una agudeza que sabe perfectamente cuando cambiar de tonos y alargar la voz. Esta voz debe seguir educándose porque muy pronto esta súper banda llegará bastante lejos.
En fin, como cuarto número se aventaron “Frío 2411”. Excelente rola para pasarle bien acompañadito y no pasar estos tiempos tan impávidos.
De aquí se lanzaron con “Sin Las Horas” dedicada a Marianne. Una rola donde la guitarra tiene un ritmo que nos lleva desde abajo hasta la cima, para alcanzar una voz alargada: “… y todo vuelve a comenzar”-
Luego la ya tan esperada y nostálgica rola “No Me Puedes Ver”. Rola que ha sido motivo de casi “rayar” el CD y la memoria del i-Pod de tanto escucharla una y otra vez.
“No Me Puedes Ver” es un gran hit y es la tarjeta de presentación de Tren Montealto, y para muestra basta el botón: http://www.myspace.com/montetren ¡Ah! y como siempre quedo sorprendido con esta magnífica banda, esta vez no fue la excepción. Pasando la mitad de esta exuberante canción, a Chey se le rompe la cuerda. El profesionalismo y la experiencia hicieron una maravilla de canción, inédita versión como para circularla en el mundo subterráneo del Tianguis del Chopo. En este momento Cheyk vio a sus compañeros, y sin más ni más las percusiones siguieron, el bajo le hizo segunda y los teclados igualmente. Cheyk continuó con - “nunca me había pasado, se me rompió la cuerda”- y siendo parte de la letra, muy atinadamente siguieron y terminaron impetuosamente esta rola.
Segundos más tarde, se escabulló tras el escenario para luego aparecer con otra guitarra, y se lanzaron con “Otra Vez”, ésta, sí de su nueva producción musical.
Caray, ya no pude quedarme a disfrutar de las otras dos bandas: Sobero y Lucca, que parece, según comentarios, que también son prometedores.
Y todo esto sucedió: “Sobre los escombros del añorado Rockotitlán”.
¡Ah! Y se me olvidaba: ¡Dónde compro mi playera de TREN MONTEALTO!

P.d. Estimado lector: no me pidas los mp3. Espera a que pronto salga la producción en CD y CÓMPRALO porque va a ser de las mejores inversiones de tu vida.

Y esto no es todo, porque este sábado 28 nos vemos en el Bull Pool: http://www.myspace.com/bullpool