En excelentes foros y grupos los errores son comprobación de que no hay PLAYBACK.
Por Carlos Zaldívar
“Originalidad no es hacer algo que los demás no hacen,
Sino hacer algo que los demás no puedan hacer”
No me pregunten quien dijo esto.
Ya casi al marcar las doce horas con casi cuarenta minutos, al término de esta tocada, escuché: - “Estos no están tan feos y si tocaron bien” –
Acaso para tocar excelente, los integrantes deben estar “carita”. Bueno, en el caso de muchos artistas, es lo que ha pegado y que además ellos mismos creen “que si tocan bien”; y para muestra tenemos miles de botones.
Pero, en este caso, mis ferroviarios amigos, no se trata de estar o no “carita”, sino de tener carisma y que todos converjan en el mismo canal, mismo sentido de la vida musical.
Aquí, estamos todos.
El pasado viernes siete de noviembre, nos dimos cita para otro concierto de la excelente banda “Tren Montealto”. Pero, por supuesto, que me llevé a algunos discípulos dispuestos a apreciar tan sublimes gustos musicales.
Dio inicio poco después de las once horas con cuarenta minutos, y de entrada les agradezco la “dedicatoria” a un servidor del evento, y por supuesto el saludo personal de cada uno de ellos.
Esta vez nos dedicamos a poner énfasis en las letras y en escuchar con mayor detenimiento a cada uno de los instrumentos, a degustar tan deliciosas rolas como la de “No Me Puedes Ver”. Ya la primera impresión había pasado y esta noche me preparaba a digerir con más lentitud la complaciente tocada.
Beto, sorprendido de la falta de algo, nos pidió disculpas por no haber encontrado ese original letrerito hecho a mano que pedía “aplausos” a los asistentes.
Al fondo se leía “Tren Montealto”, con muy bonita letra (imagino que se escribió con el pie izquierdo) y que rolas después mostraron su reverso: “myspace.com/montetren”.
Una falla que no esperaban, o posiblemente ese letrero ya esté en poder del dueño de lo ajeno y lo esté presumiendo.
Por otra parte, Erik batalló un poco con el audio y distorsión del bajo. ¡Hasta en las mejores bandas pasa!
Lo importante es que esta súper banda sabe lo que hace, toma conciencia de sus faltantes (que ya son menos) y sobre todo, tiene el ímpetu de seguir adelante, navegar contra marea, seguir contra la corriente y finalmente agraciar a cuan rockero se pose frente a ellos. Esto SÍ es importante, es el valor de la vida misma cuando se hace lo que se quiere hacer, lo que se sabe hacer y cuando se tiene PASIÓN por hacerlo.
El ROCK no es una corriente musical ni un tipo de música: es una “forma de vida”, una “religión” y el éxtasis del ser humano.
Pocos son los que visualizan el gran camino que hay que recorrer, siempre largo, y con mesura y constancia alcanzarán esas metas que se propongan. Estos trenes, mis amigos, tienen el objetivo muy claro.
¡Adelante!
Nuevamente gracias, y por cierto: no pidan perdón ni se disculpen. Excúlpense de ser necesario, que quienes sabemos la ardua labor que tienen como misión lo comprendemos perfectamente.
Desde que uno transbordaba en la estación del metro centro médico, de la línea 3 a la 9, se podía ver en los andenes a los bizarros feligreses del metal dirigir sus pasos rumbo al domo de cobre, convertido esa noche de aquelarre en el santuario del más genuino metal. Los estampados en las camisetas anunciaban el origen del ritual: Screaming for Vengance, British Steel, Angel of Retribution o Painkiller, eran los señalamientos del sendero que indicaban el rumbo paraasistir a la ceremonia sagrada de los Dioses del Metal: Judas Priest.
Al llegar a la estación velódromo, el gigantesco gusano naranja literalmente vomitó auténticas hordas de neófitos e iniciados en eso que los historiadores del rock llaman Heavy Metal. Ninfas pálidas y ojerosas de azabaches cabelleras, efebos de ojos vivaces forrados de estoperoles, chamarras de cuero, pantalones desaliñados, luengas cabelleras y hasta un trajeado, eso sí, de negro, evocando más a los “Blues Brothers” que a un burócrata de la Secretaría de Hacienda. Todos, absolutamente todos, dirigían sus pasos a la entrada principal del Palacio de los Deportes, alborotando los polvos de la urbe y los gritos de los vendedores de la parafernalia del concierto. ¡Llévese el recuerdo del concierto, güerito! ¡Lléveselo!¡Lléveselo!
Apenas unos minutos antes del concierto, la energía contenida en la humanidad de los asistentes ya se desbordaba en la pista y en las gradas. Se apagaron las luces y el éxtasis hizo eclosión. La emoción a todo galope siguiendo las espesas notas de la lira de Eric Peterson, la aceitosa voz de Chuck Billy y el resto de la veterana banda californiana “Testament”, fieles acólitos del sacerdote Judas, a quien ya habían acompañado en la gira norteamericana de Painkiller.
La descarga de adrenalina comenzó. Una corriente eléctrica iba y venía por la columna vertebral de los asistentes. El preámbulo no podía ser mejor. Frenético movimiento de melenas, puños en alto y choque de cuerpos en la pista. ¡Atásquense ‘ora que hay lodo! –Gritó alguno de la audiencia–. Aperitivo viscoso y veloz. Máquina de energía y movimiento. Pulso acelerado y una hora de estimulante canapé musical. El quinteto californiano fue un tónico que con altos decibeles interpretó la antífona de entrada del plato fuerte: Judas Priest.
El éxtasis de los sentidos, la llegada al Olimpo y el delirio de la concurrencia.
Ladies and Gentlemen: “Los Dioses del Metal”. En la epíclesis de su música, la potente y aguda voz del pontífice Rob Halford; el feroz y duro sonido de las hachas de K. K. Downing y Glenn A. Tipton; el veloz golpeteo del instrumento de Ian Hill y la contundencia en las percusiones de Scott Travis, no podían menos que arrancar un ensordecedor alarido a los feligreses del metal. Torrentes de adrenalina en el cuerpo, gargantas desaforadas, pies con ritmo acelerado, torsos chocando, coros estridentes siguiendo la batuta del Sumo Sacerdote. Espíritus en absoluta comunión.
Durante casi dos horas, los miles de fieles metaleros tuvieron “una sola alma y un sólo corazón” orientados al infinito, al Olimpo del Rock, para rendir pleitesía a los “Metal Gods”. Los headbangers de México vibraron al unísono. En esos momentos un espíritu recorrió el domo de cobre: El espíritu sublime de Judas, el sacerdote. “Priest is back”, anunció su vicario Halford, quien enfundado en una tiara plateada y báculo en mano, comenzó el hechizo del rito... El viaje por la Estigia sacerdotal fue alucinante. La emoción estética de la presentación fue un devenir entre lo saturnal y lo místico. Aquel que halla quedado libre de espasmos, que tire su primer disco (de Judas, ¡of course!).
De las profecías de Nostradamus a la realidad del caos mundial, el Pontífice nos bendice.
Por Carlos Zaldívar
“Bendice Judas a Fans en el Palacio”
Periódico Reforma
“Ceremonia de Heavy Metal”
Periódico Excélsior
“Misa de Terror”
Periódico El Universal
“Dios está calvo, y canta Heavy Metal”
Periódico La Crónica
“Dios está entre nosotros, Dios camina entre nosotros… se llama Robert John Arthur Halford”
Alguna reseña en Internet
Tanta gente no puede estar equivocada con respecto a la religión del Heavy Metal: Judas Priest son los dioses del metal (Metal Gods) y gobiernan desde Santa Sede.
En el mes de diciembre de 1503 cuando Michel de Nostradamus vio la luz del mundo por primera vez, en St. Remy, Francia, nadie imaginaría el impacto social sobre la humanidad.
Estudió medicina, astrología, idiomas, filosofía, matemáticas y astronomía entre otras cosas. Tuvo éxito en el tratamiento contra la “Muerte Negra” (plaga bubónica) pero desafortunadamente más tarde, esta enfermedad terminó con su esposa y sus dos hijos en 1534. Fue perseguido por la inquisición, así que vagó por varias ciudades de Italia y Francia. Por este motivo no había dado a conocer sus famosos “cuartetos”, y para 1555 su obra salió bajo el título de “Las verdaderas centurias y profecías” donde anticipa el futuro de la humanidad hasta el fin del mundo en el año 3797.
Esta obra que dio fama a Nostradamus es una colección de enigmas y profecías en verso, publicadas en cuatro "centurias" o volúmenes de cien cuartetas cada uno, que en 1558 fue completada por otros seis volúmenes. Cabe destacar que no se encuentran en orden cronológico.
La forma en que está escrita, hoy en día, da cabida a decenas de interpretaciones, amén de sus traducciones. Gracias a la tecnología esta gran obra tiene muchos desviaciones en cada cuarteto, en general para malas profecías (guerras y muertes), pero también tiene las contrarias.
En el cuarteto noventa y nueve de la VIII Centuria, se lee:
“Por el poder de los tres Reyes temporales,
A otro lugar será transferida la Santa Sede,
Donde la sustancia del espíritu corpóreo,
Será repuesta y recibida por verdadera sede.”
Así pues, la Santa Sede está hoy ocupada por los Reyes y Dioses del Metal: Judas Priest, una de las más grandes bandas que haya visto nacer y crecer la humanidad.
El pontífice, Rob Halford (57 años), para componer y dar a conocer el nuevo álbum de la banda: “Nostradamus”, se basa en el libro “Nostradamus: The Good News”, del autor Mario Reading (ver: http://uk.youtube.com/watch?v=3tc8QuvLvsU), además de las mismas Centurias, escritas por Michel.
El álbum doble “Nostradamus” es una obra “conceptual” donde las composiciones metaleras son continuas, unidas por la conmoción orquestal que nos brindan los hechos históricos.
Es una majestuosa obra donde aquellos cuartetos escritos en el siglo XVI cobran vida y que, nosotros al repasarlos, recobramos el sentido del porque de nuestra existencia: “Long Live Heavy Metal”.
Sin más ni más, con todo este preámbulo, iniciamos los preparativos para la misa de sanación, en la misma noche de brujas: el viernes último de octubre.
Después de pasar más de cuatro horas y media en el maldito tráfico de esta bendita ciudad, arribamos al domo de cobre. La antífona estuvo a cargo de los thrasheros californianos de Testament, donde cabe resaltar la premisa de Chuck Billy: “Heavy Metal is Forever!”.
Minutos más tarde, cuando las manecillas giraban en torno a las nueve horas con cuarenta y cinco minutos, el domo quedó a oscuras. Iniciaron los acordes de la introducción “Dawn of Creation” y lentamente Scott Travis fue subiendo al escenario, posándose tras la batería y tomando las baquetas, para que finalmente iniciara la primera rola: “Prophecy”, con unos estruendosos riffs de KK y Glenn. Ian ya estaba atrás de ellos. Al avance de esta fastuosa rola, repentinamente el pontífice Halford emergió en un elevador hacia el nivel de la batería, sosteniendo el venerable báculo con la mano izquierda, mostrándolo a los fieles que estábamos frente a él, recibiendo la bendición.
Rob continuaba caminando lentamente, paso por paso, luciendo su hierática sotana cubierta con estoperoles para clavar en nuestros tímpanos: “I am the darkness, Born out of light, I am the force, the fire, that burns here tonight...”. Prophecy en su máxima dureza.
Inmediatamente después hicieron un “autotributo”, con merecido respeto, y se lanzaron con “Metal Gods” e “Eat Me Alive”.
Cuando llegó “Between The Hammer And The Anvil” los fieles devotos ya estábamos en plena comunión, disfrutando las sagradas escrituras (y partituras) de estos misioneros del metal, para que siguiera “Devil’s Child”.
Grandes coros, enormes vocales del santo padre con excelentes combinaciones de tonos agudos, mismos que se exacerbaron cuando nos preguntó: “Breakin’ the what?”, “Breakin’ the what?”… y al unísono cántico sagrado medieval gritamos “THE LAW!”. Y llegó: “Breaking The Law”.
“Hell Patrol” hizo lo propio. Fue como una introducción para “Death”, porque detrás y debajo de la batería apareció Rob en la silla papal, empujada por un monje (franciscano seguramente). Esta imagen quedó grabada en nuestra mente como la imagen santoral a quien le rendiremos tributo y encenderemos veladoras cada primer día de mes.
Llegaron “Dissident Aggressor” y una extraordinaria balada metalera “Angel” que cuando los dulces decibeles se filtraron en mis oídos, miré a mis acompañantes… e hicimos una breve inclinación hacia el escenario.
El fondo, como un “screensaver”, cambió de inmediato. Sabíamos que vendría “The Hellion / Electric Eye”; y la profecía se cumplió. El domo retumbaba con:
“Rock Hard, Ride Free” vino rematando al gigante ojo eléctrico y después de unos segundos a oscuras, la aguda y penetrante voz del santo padre del metal nos indicó que era “Sinner”. Excelente penitencia para todos los pecadores presentes, de larga duración y coros; sobresaliendo los riffs de Tipton y Downing (el líder de la banda); Halford ya había conquistado el escenario, al empotrar las banderas de la banda en las esquinas del mismo. Judas Priest, por los siglos de los siglos.
Ya estábamos orgullosos de ser pecadores y el perdón lo buscamos tras refugiarnos con el gran Sacerdote, listos para aceptar cualquier penitencia vulgar.
¡Faltaba la Harley!
¿La traerían?
En tan pocos segundos, y tras los cánticos de “Judas, Judas, Judas…” se dejaron escuchar los 1200 centímetros cúbicos de una enorme Harley, cuyos decibeles son marca registrada, y al unísono del acelerador, Halford y sus misioneros se aventaron con la dolorosa “Painkiller”, rematando con “Hell Bent For Leather” y finalmente la Harley Davidson quedó para el recuerdo.
Al encore llegó la inimaginable y antigua pero espectacular rola “The Green Manalishi (With The Two Prongues Crown) con la que los devotos asistentes descargamos nuestros últimos cánticos.
Y para cerrar con broche de oro y platino, llegó “You’ve Got Another Thing Comin’”, para sellar el por qué son los Dioses del Metal, hoy y por siempre (aún cuando se cumpla la profecía para el año 3797) y por los siglos de los siglos…
Con especial dedicatoria a mis acompañantes Carlos y Ricardo y un afectuoso saludo a mi amigo Donaciano, quienes también son fervientes religiosos.
Pedro “El Mago” Septién ¡Larga Vida al Rey! Por Carlos Zaldívar “La pelota se va, se va… y ¡home run!” Pedro “El Mago” Septién
El juego está muy apretado y la diferencia es mínima: apenas de una carrera. Las almohadillas están llenas, la cuenta al máximo y dos outs, el cuarto bateador está en turno, y… en el baseball todo puede pasar. La conmoción nos pone de nervios, rezamos por un strike o por un hit, depende de nuestro equipo favorito. Novena entrada, el pitcher mira la señal del receptor, y… ¡lanza! La emoción es inminente, pero el sabor y los nervios crecen más cuando el Mago, Don Pedro Septién era quien estaba detrás del micrófono, poniéndole más vibraciones a la transmisión y haciendo una excelente memorabilia sobre los sucesos en el diamante.
Nacido en Marzo de 1916 en el estado de Querétaro, Don Pedro “El Mago” Septién ha sido y seguirá siendo (y por mucho) el mejor cronista del Rey de los Deportes: el Baseball.
¡Cómo no olvidar aquellas transmisiones en los que muchos gozamos los partidos de baseball de inicio de la década de los ochenta!, y mucho menos aquella serie mundial entre Dodgers y Yankees; y afortunados quienes vivimos en algún momento la Fernandomanía en Los Angeles. ¡Y ya han pasado poco más de 27 años!
Pocos peloteros han logrado la hazaña de los 20 partidos completos e igual número de triunfos. Hoy, los pitchers son afortunados si bien llegan a la 7ª entrada. Aquellas narraciones, y con la experiencia de haber transmitido en vivo más de 40 series mundiales, son inolvidables.
El Mago se inició con el Rey de los Deportes a la edad de 22 años, y en aquel entonces el baseball en la Ciudad de México tuvo mucho auge, los estadios se llenaban. Hoy, la ciudad es de las más grandes del mundo y al Foro Sol le siguen faltando espectadores.
El sabor que él le ponía a sus transmisiones enloquecía a los radioescuchas, quienes más tarde serían televidentes. Quienes gozamos alguna de sus transmisiones por televisión, lo constatamos. Hoy, a su gran experiencia, aún es el invitado de honor en la pantalla chica, aunque no narre el partido, pero es suficiente con las anécdotas que brotan de sus recuerdos. El baseball se debe vivir, es una religión y debe ser para siempre. Hoy, en plena victoria de los Phillies vs los Rays en la Serie Mundial de este otoño de 2008, gozamos (y nos conformamos) con los pequeños segundos que le brindan al Mago para realizar sus comentarios.
¿Por qué otros comentaristas de otros deportes gozan de hasta horas para decir tanta pendejada? Es simple, la gente no comprende el baseball y se conforman con ver (y sólo ver) a 22 mamíferos tras un esférico.
El Mago, quien por cierto el apodo es tras haber trabajado como “croupier” en un casino (dicen que también porque en el Teatro Alameda realizaba exhibiciones de baraja y notaron su gran parecido al mago Mandrake, de los comics), ingresó al Salón de la Fama del Baseball en 1988, y por supuesto, bien merecido lo tiene. Ha narrado más de 6 mil 500 juegos de baseball.
Ha estado en este pedestal de crónicas deportivas, por su experiencia en el baseball, y además por su voz excelente, dicción y perfección del lenguaje, tanto del inglés como el español y su ímpetu por darle sabor a los juegos. Su primera serie mundial transmitida por la XEQ fue en 1939, entre los Yankees de New York y los Reds de Cincinnati. Honor a quien honor merece. Por esto, el pasado lunes 27 de Octubre, tuvimos el honor de tomarnos una foto al lado de esta leyenda viviente, a quien le deseo más temporadas de “clásicos de otoño”.
Si de algo tengo que presumir, es de las centenas de conciertos a los que he asistido, y nunca había presenciado algo similar (esto no quiere decir que no haya pasado, pero tengo la duda).
El pasado 3 de octubre asistí (sin haberlo planeado y con el desconocimiento de los grupos a presentarse) al excelente bar/billar Bull Pool, en Satélite. Como de costumbre, el arribo fue alrededor de las diez de la noche.
El flyer anunciaba a Parlavox y Tren Montealto, quienes para ese momento eran totalmente desconocidos para mí. Una característica del Bull Pool es brindar el espacio a bandas nuevas y otras no tan nuevas (Wrecker) para compartir la música, vivirla y sentirla en un excelente ambiente, muy rockero.
A las diez con cuarenta y cinco minutos noté que no había bandas ensayando, sólo algunos instrumentos en el stage. Poca gente y algunos jóvenes iban y venían, pero nadie subía a ensayar. Mi sorpresa inició casi a las once con veinte minutos cuando repentinamente subieron 4 jóvenes a tomar los instrumentos y sin más ni más se lanzaron con la primera rola. ¿Ensayo? ¿Cuál ensayo? O ensayaron muy temprano (cual debe ser) o ya tienen bien ensayado el setlist.
Fueron pocas rolas, pero cada una con un distintivo que me cautivó desde el inicio. “Volando”, “Acábame”, “Sin las horas”, “Detente”, “Frío 2411” y “No me puedes ver” se encuentran en su repertorio de MySpace, y obvio que en vivo es mejor (me gustaría tener el setlist de ese día).
Hoy, he tenido la dicha de haber escuchado algunas de estas rolas en vivo, el pasado viernes.
Y utilizo estos adjetivos, porque estoy muy seguro que Tren Montealto llegará muy lejos en el ámbito musical. Poseen una guitarra con un sonido conservador del rock, no tan pesadas, pero constantes, con acordes largos; las vocales claras y al mismo tiempo un poco ásperas, entendibles… diluidas en el tiempo; el bajo, claro y muy distinguible y los teclados, siempre en armonía con las cuerdas, al compás de la letra.
Originalidad es una característica congénita este Tren y en la cual deben ser persistentes, como el mismísimo Rock en la historia de la humanidad.
Este Tren va a gran velocidad, no importa cuanta, pero sí la constancia, la fluidez y la inspiración para componer, arreglar y provocar emociones en el espectador.
En la tocada a la que me refiero, bien pudo haber sido un gran concierto, pero mejor aún: no lo fue. Asistimos a una “tocada” elitista, para conocedores, seguidores y fans de la mejor música en el planeta: el Rock. ¡Puros cuates!
He sido testigo de tocadas aburridas, de presenciar a “grupetes”, esos a los que únicamente les interesa tocar en un foro junto a veinte mil grupos, y salir en programas estúpidos de tv. Y gracias a estos tengo buenos puntos de referencia, que al compararlos hace sentir a mi alma muy satisfactoria. Presenciar a grupos como Tren Montealto provoca la necesidad de repetirlos.
La sensación que provocaron fue la penuria de “pedir más”, de “ir a comprar el CD”, de “tener el boleto para el próximo concierto”… y más.
Y el orgasmo cerebral llegó, cuando en la última rola, de improviso, Beto, el tecladista y segunda guitarra, se alejó de su instrumento, caminó al frente de la batería y tomó unas baquetas para acompañar a Edoardo. Lo mismo hizo Cheyk, el vocalista: dejar la guitarra, voltearse y tomar otras baquetas y acompañar a sus “bros”… e igualmente Erik, el bajista, dejar su instrumento, voltearse y con otras baquetas acompañar a Edoardo. Estos camaradas armaron todo un escándalo poca madre, con un ritmo delicioso y extasiante, para que en no menos de 30 ó 40 segundos, el show terminara. Losmúsicos, viendo de frente a sus seguidores, agradecieran infinitamente nuestra asistencia.
He presenciado decenas de momentos espectaculares: grupos con dos percusionistas; vocalistas cantando dentro de una esfera, bajando en moto o saliendo de las voraces fauces de un monstruo de metal; guitarristas colgados y bajando lentamente al stage, otros elevándose como dioses, apareciendo y despareciendo; bateristas girando, elevándose sobre plataformas; violinistas, pianistas, coristas, bailarinas eróticas en un concierto de blues, y mil momentos más, pero esto… señores y señoras, jamás lo había visto en otro concierto o tocada. Todos los integrantes haciéndole el amor a la batería. ¡Prodigioso! ¡Inaudito! ¡Espectacular! Muy original.
Una idea, si no nueva, muy conceptual, relajante, acogedora… orgásmica.
Tren Montealto va de subida, y cuando llegue a ese clímax donde sólo los grandes han llegado, mis mejores deseos son que ahí puedan permanecer, que jamás se prostituyan yendo a televisoras nacionales a venderse por unos cuantos míseros pesos; ante todo, está el placer y la pasión por lo que hacemos, por lo que fluye en nuestras venas, por lo que alimenta nuestras almas: el ROCK.
Apenas es una primera impresión, pero no creo estar equivocado, y si así lo fuera… me viene valiendo un reverendo cacahuate: TREN MONTEALTO es un grupo poca madre.
Al momento de escribir estas humildes líneas, escucho de fondo “No Me Puedes Ver”, una rola muy placentera, para inspirarse.
¡Enhorabuena chavos!
P.d. estas líneas están dedicadas a Carlos, mi hijo, a quien festejamos su cumpleaños en el Bull Pool, disfrutando de este Tren; y quien además desea ser un gran guitarrista.
P.d.2. el grupo Parlavox, jamás se presentó… ¡de lo que se perdieron!
La gente en Nueva York andaba a caballo. Eran los primeros años del siglo pasado, la población equina abrumaba a Nueva York, ciudad estadounidense.Las damas de la alta sociedad generalmente llegaban a las fiestas o reuniones con los zapatos sucios y en algunas ocasiones con las orillas de los vestidos manchadas, a consecuencia de los desechos orgánicos de esos animales.Los equinos causaban demasiada contaminación.
La industria automotriz empezaba a despegarse y la producción en serie de los automóviles se inició en esos años con la fabricación del Modelo T de la compañía FORD, el mayor fabricante de autos a nivel mundial en ese entonces.
Finalmente los autos empezaron a llegar a Nueva York y cuando lograron sustituir a los caballos, la gente exclamó: “¡Por fin se terminará la contaminación!”
Alumnos y profesores asistimos continuamente a eventos tecnológicos de comunicación e informática, como por ejemplo: Eventos Internacionales de GeneXus, ExpoComm, Ferias de Cómputo, Workshops Tecnológicos, Presentaciones y Talleres de Microsoft, Adobe, IBM, Cisco y Otros del área Educativa.
En estos eventos hemos constatado el bombardeo de las tecnologías y aceptado la seducción subliminal para adherirnos a ellas.El modo de vida actual de los alumnos de bachillerato difiere demasiado al de hace veinticinco años.
¿Quién se fuera a imaginar que el automóvil produciría mayores contaminantes que aquellos inofensivos animales? ¡Ni los mejores profetas del siglo XIX.
Hoy, muchos de nuestros alumnos portan desde un teléfono celular, el reproductor portátil de música (discman, ipod o cualquier reproductor de mp3) hasta laptops. Además los colegios cuentan con acceso ilimitado a Internet, servicios de impresión en láser, a color y de escaneo.
Curiosamente toda la tecnología antes descrita la apreciamos en diferentes “colores y sabores”.Los celulares pueden ser tan viejos como los análogos o más recientes como los digitales; vienen con tecnología GSM, GPS, TDMA, CDMA, FDMA o 3G; pueden traer BlueTooth, Infrarrojo, acceso a Internet, e-mail, cámara fotográfica y también cámara de video. Los Discman pueden reproducir CD, CDR, MP3, contar con sistema ATRAC, o ambos. Laptops hay de diferentes fabricantes y especificaciones; desde procesadores Intel Pentium 4, Centrino, de Núcleo sencillo o doble, Xeon, AMD y otros. Diferentes velocidades y capacidades de discos duros, de 80, 120 y hasta 200 Gigabytes; con memoria RAM de 512 Megabytes, 1, 2 y hasta 3 Gigabytes. Las fabrican Sony, Dell, Toshiba, Hacer y HP entre otros. Conexiones a Internet hay de acceso telefónico, por cable, banda ancha o por satélite.Servicios de impresión a diferentes velocidades y calidad. Podemos escanear imágenes, documentos u obtener copias directamente en la impresora y también enviarlas por fax.
Existen diferentes aplicaciones de la tecnología de la información. En redes podemos optar por “diferentes sabores” como inalámbricas, LAN, WAN, MAN, CAN o PAN; armarlas utilizando formas como RING, TREE, BUS o combinaciones entre ellas; elegir servidores de TORRE, BLADE, MINI u otros.Utilizar sistemas operativos de Microsoft (Win XP, Win 2003 Server o Windows Vista entre otros), Linux (Fedora, Debian, Ubuntu, Mandriva, Gentoo o Knoppix entre otros), CP/M, UNIX o de MAC (Tiger, Pantera o Leopard) y todos en sus diferentes “sabores” (versiones).
Diferentes plataformas y ambientes para escoger, diseñar e implantar sistemas. Algunas de ellas vistas durante el pasado ciclo escolar. Sólo por mencionar a Visual Basic .NET, Oracle, SQL, Java, Informix, DB2, SPARC, C++, C#, Visual FoxPro, RPG o PocketPC.
Y así, centenas de términos que por los medios de comunicación, podemos llegar a confundir, pero que, gracias a nuestros tutores, profesores y colegas, podemos comprender cuál es la tecnología que mejor se adecue a nosotros.
Mañana, según Bill Gates, sólo quedarán dos plataformas para Web: JAVA y .NET.
Para Breogan Gonda: lo que ayer conocíamos como programación, hoy es DESCRIPCIÓN.
Lo que más recordamos de los eventos a los que asistimos durante el ciclo escolar anterior, son los casos comentados por el conferencista de IBM y es sobre el error en que viven muchas empresas: “Mientras el sistema funcione, ni le muevas”.
¿Por qué tener el miedo de aprovechar toda esta variedad de “sabores tecnológicos” para optimizar los sistemas, no únicamente de cómputo, y eficientar los recursos empresariales?
Siempre hay que INVERTIR, compartir conocimientos, ahorrar recursos y generar nuevas tecnologías. Debemos promover el “Copyleft”.
Debemos disfrutar y aprovechar todos los sabores que nos brinda la tecnología.