UNA JOYA EN LA ARENA
J, te encontré sin buscarte,
como se encuentran las verdades:
una joya en la arena, un diamante,
junto al océano que todo mueve
pero no logra opacar tu brillo.
Ciber amigos, primero,
palabras compartidas, risas sinceras,
confianza que crece lentamente,
hasta encender algo más profundo,
algo que ya no cabrá, sólo en la distancia.
Hay entusiasmo en lo que callamos
y en lo que por fin nos atreveremos a decir.
Ojalá y quieras ya verme,
conocerme más allá de la voz y la pantalla,
y yo deseo lo mismo,
con la certeza tranquila de quien no huye.
Quiero cortejarte bien, Judith, como los de la vieja escuela,
sin prisa y sin miedo,
dejando que el destino nos mire de frente
cuando estemos uno frente al otro.
Y no,
cuando el mar me entregó esta joya,
no fue para devolverla,
sino para CUIDARLA,
para descubrir juntos
hasta dónde puede llegar su luz.
Porque eres un diamante en bruto, una joya invaluable.
Y si Dios me da,
Que el Diablo no me lo quite.
Y si el Diablo me lo dio,
Que Dios no me lo quite
Con
mucho cariño y admiración,
C.


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