Diamante

DIAMANTE EN LA ARENA


Diamante en la arena.















P, te encontré sin buscarte,

como se encuentran las verdades:
un diamante en la arena,
junto al océano que todo mueve
pero no logra opacar tu brillo.

Amigos primero,
palabras compartidas, risas sinceras,
confianza que crece lentamente,
hasta encender algo más profundo,
algo que ya no cabrá, sólo en la distancia.

Hay entusiasmo en lo que callamos
y en lo que por fin nos atreveremos a decir.
Ojalá y quieras ya verme,
conocerme más allá de la voz y la pantalla,
y yo deseo lo mismo,
con la certeza tranquila de quien no huye.

Quiero cortejarte bien, Paty, como los de la vieja escuela,
sin prisa y sin miedo,
dejando que el destino nos mire de frente
cuando estemos uno frente al otro.

Y no,
cuando el mar me entregó este diamante,
no fue para devolverlo,
sino para CUIDARLO,
para descubrir juntos
hasta dónde puede llegar su luz.

Porque eres un diamante en bruto.

Y si Dios me da

Que el Diablo no me lo quite

Y si el Diablo me lo dio

Que Dios no me lo quite

 

Con mucho cariño,

C.